Homilía de Mons. José María Yanguas en la Misa Crismal del Miércoles Santo

Comparte esta noticia
Facebook
X
LinkedIn
WhatsApp

Queridos sacerdotes concelebrantes, queridos religiosos y religiosas, consagrados en las distintas vocaciones, queridos fieles laicos. La de hoy es una liturgia especialmente significativa. En ella se hace visible que la Iglesia es el pueblo de la Nueva Alianza en la sangre de Cristo, su Cuerpo jerárquicamente estructurado, dotado de abundantes carismas, que ha recibido el encargo de continuar la misión de Cristo hasta el final de los tiempos, siendo signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano.

1) La Iglesia, la gran comunidad de los bautizados, significada sobre todo en la celebración eucarística, debe, pues, ser signo o señal de la unión íntima con Dios: una realidad visible que hable y abra a la unión íntima con Dios. Nuestras asambleas en su variada composición de miembros y de ministerios deben sugerir o visibilizar algo distinto de ellas mismas: que son el pueblo de Dios no asambleas meramente humanas. El ambiente, el tono de la asamblea cristiana, de lo que en ellos tiene lugar debe manifestar su carácter sagrado, la presencia de un Dios que enseña, santifica y gobierna a su pueblo. De eso debe ser signo y a ello debe servir: signo e instrumento de la comunión con Dios. Pero también debe ser signo e instrumento de la unidad del género humano, de manera que en ella no tiene cabida ninguna idea, actitud, gesto o palabra de discriminación. La vida de la comunidad cristiana debe mover a la comunión, a la unidad de todos los hombres, en la que se subraya lo que es común a todos y se respeta lo que son legítimas particularidades queridas por Dios para enriquecer su carácter de signo e instrumento. Todo lo que favorezca y sea factor de comunión con Dios y entre los hombres es bienvenido en la comunidad eclesial, particular o universal. No en cambio lo que sea factor de división que promueva el distanciamiento y la desunión. La presencia hoy en esta Eucaristía de las distintas clases de miembros de fieles cristianos en sintonía de fe, esperanza y caridad comunes, refuerza la convicción de que formamos un solo Pueblo, un solo Cuerpo de Cristo. Nos comprendemos, respetamos y amamos.

2) La numerosa participación de sacerdotes en esta así llamada Misa Crismal -pues en ella se bendice el Óleo de los Catecúmenos y el de los Enfermos y se consagra el santo Crisma-, es signo de que somos parte de la comunidad presbiteral, del orden sacerdotal, una realidad homogénea con un sólido fundamento, en este caso el de la participación en el sacerdocio ministerial de Cristo. Un “ordo”, el de los presbíteros, necesarios colaboradores de los Obispos en el ministerio sacerdotal de enseñar, santificar y regir el pueblo de Dios. Esta dimensión relacional con el resto del pueblo de Dios y con toda la humanidad es esencial en el presbítero. Cristo, sacerdote eterno, es mediador entre Dios y los hombres: también lo es el cristiano en virtud del sacerdocio común; todo somos cristianos para el mundo, para los demás; por eso el cristiano es, por esencia, misionero, evangelizador, santificador y guía de los demás, es decir, servidor de la verdad, de la gracia de Dios a los demás hombres.

3) Somos pues, el pueblo santo de Dios destinado y encargado de llamar a todos los hombres a formar parte de esta nación santa que es la Iglesia. Somos, por querer de Dios, luz y sal en medio de este mundo nuestro. Un mundo que ha cambiado mucho en los últimos decenios, pero para el que debemos ser luz y sal. Es verdad que se ha producido un cambio cultural profundo, en el que los hombres no encuentran referencias comunes, por más que las grandes aspiraciones del corazón humano siguen siendo las mismas. Pero la tierra en la que ha hay que sembrar la Palabra de Dios está menos preparada, se han sembrado en ella semillas de indiferencia o contrarias al Evangelio, y las evidencias morales de otro tiempo se han reducido; el sustrato cristiano de las familias y de la sociedad se ha adelgazado, ha cambiado el horizonte cultural y hasta muchas las palabras ya no significan lo mismo, y algunas de ellas se han vuelto incomprensibles para muchos, como afirmaba el Papa León hace pocas semanas. Pero es también cierto que en muchos corazones sobre todo jóvenes se da una mayor apertura hacia lo sobrenatural y que muchos son también como territorios “no ocupados” por nada ni por nadie hasta el momento. La desilusión, el hartazgo y el vacío ofrecen una nueva oportunidad para presentar la novedad del Evangelio, libre de adherencias ajenas al mismo. Crece la convicción de que hoy muchos corazones están esperando una buena semilla para dar buen fruto. No podemos volver la espalda a nuestro tiempo y hemos de aprovechar este mal momento, según muchos, pero que, en los planes de Dios en cambio, sigue siendo un tiempo propicio.

4) Como en otros momento de la historia, el nuestro tiene necesidad de testigos, de hombres y mujeres configurados con Cristo, conscientes de su dignidad y de su misión; religiosos y sacerdotes, “capaces de sostener su ministerio desde una relación viva con Él, nutrida por la Eucaristía y expresada en una caridad pastoral marcada por el sincero don de sí”, como nos pide el Papa (Carta al Presbiterio de la arquidiócesis de Madrid con motivo de la asamblea presbiteral “convivium”, 28 de enero de 2026).

Queridos sacerdotes, esta Santa Misa Crismal, en la que renovamos las promesas que hicimos con gozo el día de nuestra Ordenación sacerdotal, es buena ocasión para re-proponernos nuestro sacerdocio en su núcleo más auténtico –ser alter Christus-, dejando que sea Él quien configure nuestra vida, unifique nuestro corazón y dé forma a un ministerio vivido desde la intimidad con Dios, la entrega fiel a la Iglesia y el servicio concreto a las personas que nos han sido confiadas” (ibídem).

Queridos sacerdotes, fieles todos, laicos y religiosos, para anunciar el reino de Dios y plantarlo en medio de los hombres necesitamos estar sólidamente anclados en la gran Tradición de la Iglesia custodiada por el Magisterio, necesitamos acudir a los sacramentos –la Eucaristía cada día, la confesión verdaderamente frecuente- como fuentes de agua viva que rejuvenecen continuamente a su Iglesia; necesitamos cultivar el espíritu de adoración y la oración donde crece nuestra intimidad con Dios; necesitamos trabajar juntos, vivir y sentir la fraternidad, para que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de aquel que es Camino, Verdad y Vida de los hombre y del mundo. Amén.

 

Comparte si te ha gustado
CALENDARIO
Lun
Mar
Mié
Jue
Vie
Sáb
Dom
l
m
m
j
v
s
d
29
30
31
2
3
5
7
8
9
11
12
13
14
15
16
17
19
20
21
23
31
1
01 Ene
jueves, 1 de enero de 2026    
12:00 am
01 Ene
jueves, 1 de enero de 2026    
12:00 am
04 Ene
domingo, 4 de enero de 2026    
12:00 am
06 Ene
martes, 6 de enero de 2026    
12:00 am
06 Ene
martes, 6 de enero de 2026    
12:00 am
10 Ene
sábado, 10 de enero de 2026    
12:00 am
11 Ene
domingo, 11 de enero de 2026    
12:00 am
18 Ene
domingo, 18 de enero de 2026    
12:00 am
18 Ene
domingo, 18 de enero de 2026    
12:00 am
18 Ene
domingo, 18 de enero de 2026 al domingo, 25 de enero de 2026    
12:00 am
22 Ene
jueves, 22 de enero de 2026 al domingo, 25 de enero de 2026    
12:00 am
24 Ene
sábado, 24 de enero de 2026    
12:00 am
25 Ene
domingo, 25 de enero de 2026    
12:00 am
25 Ene
domingo, 25 de enero de 2026    
12:00 am
25 Ene
domingo, 25 de enero de 2026    
12:00 am
26 Ene
lunes, 26 de enero de 2026    
12:00 am
26 Ene
lunes, 26 de enero de 2026    
12:00 am
27 Ene
martes, 27 de enero de 2026    
12:00 am
29 Ene
jueves, 29 de enero de 2026    
12:00 am
30 Ene
viernes, 30 de enero de 2026    
12:00 am
Eventos el jueves, 1 de enero de 2026
01 Ene
01 Ene
Eventos el domingo, 4 de enero de 2026
04 Ene
Eventos el martes, 6 de enero de 2026
Eventos el sábado, 10 de enero de 2026
10 Ene
Eventos el domingo, 11 de enero de 2026
11 Ene
Eventos el domingo, 18 de enero de 2026
Eventos el jueves, 22 de enero de 2026
Eventos el sábado, 24 de enero de 2026
Eventos el domingo, 25 de enero de 2026
25 Ene
25 Ene 26
25 Ene
Eventos el lunes, 26 de enero de 2026
Eventos el martes, 27 de enero de 2026
Eventos el miércoles, 28 de enero de 2026
Eventos el jueves, 29 de enero de 2026
29 Ene
Eventos el viernes, 30 de enero de 2026
30 Ene
Eventos el domingo, 1 de febrero de 2026
Últimas noticias