Homilía del Sr. Obispo en el funeral de D. José Valencia en la Catedral de Cuenca

Comparte esta noticia
Facebook
X
LinkedIn
WhatsApp

Queridos hermanos:

Los miembros de la comunidad cristiana congregados en esta santa Iglesia Catedral pedimos hoy por nuestro hermano José, sacerdote, miembro del cabildo de la misma, que ha llegado al final de sus días en esta tierra. Aunque ciertos humanamente de que el Señor, en su gran misericordia, lo ha llamado junto a sí para premiarle sus buenas obras, cumplimos el deber de pedir por él , de rezar por su eterno descanso.

 

Los cristianos rezamos por los difuntos. Es lógica consecuencia de nuestra fe. No solo conservamos con afecto su memoria, adornamos con flores sus sepulcros, cuidamos de ellos, respetamos el lugar donde reposan, nos descubrimos al entrar en el lugar sagrado donde descansan, veneramos sus cuerpos y les damos sepultura en lugar sagrado, considerando su profanación como un crimen nefando. Nuestra oración por los difuntos no es fruto de una creencia piadosa, ni un deseo imposible de ser cumplido

 

Los cristianos oramos por los difuntos. Con la tristeza que causa la ausencia de un ser querido, de un familiar, de una migo; pero con serena alegría, a la vez, porque creemos en la resurrección de la carne y en la vida eterna. Creemos en las palabras que acabamos escuchar en el Evangelio que hemos leído: “Esta es la voluntad de mi Padre, que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”. Todo el que cree en Cristo y ha procurado vivir esa vida de fe hasta el final. Son palabras eternas que no consume ni desmiente el tiempo, la cultura cambiante, el progreso de las ciencias. ¡Señor, repetimos con el apóstol, solo tú tienes palabras de vida eterna! Y así, aunque pueda resultar incomprensible para muchos, los cristianos, rezamos y cantamos en momentos como estos: “Que alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor”.

 

Los hombres somos materia y espíritu, cuerpo y alma. No solo materia ni solo alma. Dios mismo infundió el espíritu de vida en el cuerpo de Adán: lo hizo a su imagen y semejanza. Alma y cuerpo como una sola realidad. Alma y cuerpo unidos estrechísimamente, hacen el bien en ese mundo. Por eso el hombre entero, cuerpo y alma, recibirá el premio de aquellos que han creído en el Señor Jesucristo, Hijo de Dios: la resurrección de la carne y vida eterna. Hechos una sola cosa con Cristo, incorporados a él por el Bautismo, corremos su misma suerte si a él permanecemos unidos: si hemos muerto con él, resucitaremos con él con nuestros propios cuerpos.

 

Pero también hemos hecho el mal en nuestras vidas. Es el lado obscuro del cuadro luminoso de nuestras vidas cristianas, sacerdotales, y necesitamos implorar el perdón de Dios con frecuencia, volver a su amistad si por caso nos hemos alejado y renegado de nuestra condición de hijos de Dios por el pecado. Y aun cuando se nos hayan perdonado los pecados en el sacramento de la Penitencia o gracias, si ella no es posible, a un acto de contrición perfecta, necesitamos purificación hasta que desaparezca la última huella del pecado.

 

Sabemos que nosotros, por nosotros mismos, no podemos lograrla después de la muerte. Y la Iglesia acude en nuestra ayuda. La Iglesia de la que seguimos siendo miembros. Y ora, intercede por nosotros. Por eso oramos por los difuntos, intercedemos por ellos ante Dios nuestro Señor. Ofrecemos el Santo Sacrificio de expiación y comunión en sufragio por nuestros difuntos, para que el Señor abrevie el “tiempo” de la purificación. La de orar por los difuntos es una obra de caridad que la Iglesia cuenta entre las más agradables a Dios y sabemos que esa oración es cosa piados y santa.

 

Hoy rezamos por nuestro hermano José, presbítero. Dedicó su vida a hacer el bien a los demás. Pero necesita también de nuestra oración para que el Señor lo reciba en su gloria, bien purificado. A la Virgen del Carmen lo encomendamos. Que ella lo revista con su santo Escapulario y pueda entrar así en la gloria eterna.

 

 

 

 

Comparte si te ha gustado
CALENDARIO
Lun
Mar
Mié
Jue
Vie
Sáb
Dom
l
m
m
j
v
s
d
28
1
2
3
12:00 AM - Javierada
6
7
8
9
11
12
12:00 AM - III Cuaresma
13
14
15
16
17
19
21
22
23
26
12:00 AM - V Cuaresma
27
28
29
30
31
1
2
12:00 AM - Domingo de Ramos
27 Feb
lunes, 27 de febrero de 2023 al miércoles, 1 de marzo de 2023    
12:00 am
27 Feb
lunes, 27 de febrero de 2023 al domingo, 5 de marzo de 2023    
12:00 am
03 Mar
viernes, 3 de marzo de 2023 al domingo, 5 de marzo de 2023    
12:00 am
04 Mar
sábado, 4 de marzo de 2023    
12:00 am
05 Mar
domingo, 5 de marzo de 2023    
12:00 am
10 Mar
viernes, 10 de marzo de 2023 al domingo, 12 de marzo de 2023    
12:00 am
12 Mar
domingo, 12 de marzo de 2023    
12:00 am
18 Mar
sábado, 18 de marzo de 2023    
12:00 am
20 Mar
lunes, 20 de marzo de 2023    
12:00 am
24 Mar
viernes, 24 de marzo de 2023 al domingo, 26 de marzo de 2023    
Todo el día
24 Mar
viernes, 24 de marzo de 2023 al domingo, 26 de marzo de 2023    
Todo el día
25 Mar
sábado, 25 de marzo de 2023    
Todo el día
26 Mar
domingo, 26 de marzo de 2023    
Todo el día
01 Abr
sábado, 1 de abril de 2023    
Todo el día
02 Abr
domingo, 2 de abril de 2023    
Todo el día
Eventos el lunes, 27 de febrero de 2023
Eventos el viernes, 3 de marzo de 2023
03 Mar
3 Mar 23
Eventos el sábado, 4 de marzo de 2023
Eventos el domingo, 5 de marzo de 2023
Eventos el viernes, 10 de marzo de 2023
Eventos el domingo, 12 de marzo de 2023
12 Mar
12 Mar 23
Eventos el sábado, 18 de marzo de 2023
Eventos el lunes, 20 de marzo de 2023
20 Mar
Eventos el viernes, 24 de marzo de 2023
Eventos el sábado, 25 de marzo de 2023
Eventos el domingo, 26 de marzo de 2023
26 Mar
26 Mar 23
Eventos el sábado, 1 de abril de 2023
01 Abr
Eventos el domingo, 2 de abril de 2023
02 Abr
2 Abr 23
Últimas noticias