Carta semanal del Sr. Obispo: El viaje del Santo Padre a España

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Queridos diocesanos:

El viaje del Santo Padre a España a comienzos del mes de junio pasado supuso un verdadero momento de gracia para la Iglesia en nuestra tierra: confirmó en la fe a los fieles, reafirmó algunas verdades fundamentales de la doctrina de la Iglesia, habló con firmeza, respeto y en un tono propositivo, ajeno siempre a todo confrontación, pronto a tender puentes, a unir intenciones en pro de objetivos comunes, a facilitar entendimientos, limar asperezas, reparar fracturas, curar heridas y animar al diálogo. Por eso, nadie, pienso, pudo sentirse herido por sus palabras, que se abrieron paso no solo en el corazón de los fieles, sino también en el de muchos otros hombres y mujeres que lo escucharon con mente y corazón abiertos. Por un momento, con alivio de todos, se serenó un ambiente general tensado por abiertos enfrentamientos, palabras fuertes de descalificación, diálogos de sordos y discusiones que no raramente buscan, más que la verdad, el hacer prevalecer a toda costa la propia postura y reducir al silencio al que piensa diversamente.

Pasados unos meses, parece haberse disipado, al menos en parte, el clima creado por la presencia y las palabras del Papa que recibieron, sin embargo, el claro y unánime aplauso de quienes asistieron a los diversos encuentros con él. Pienso, por eso, que nos hará bien a todos volver a leer ya  repensar algunas de las palabras pronunciadas por el Papa León XIV en aquella ocasión.

Entre los discursos más esperados y aplaudidos, sino el que más, estuvo el pronunciado por el Santo Padre en el Parlamento español. Lo expuesto en él no constituyó una novedad absoluta, pero la claridad y vigor de sus mesuradas y medidas palabras, resonaron en toda su verdad en un ambiente que pareció perder tensión y ganar acogida a medida que discurría la sesión.

Desde el primer momento el Papa tuvo buen cuidado en subrayar la distinción entre la Iglesia y la comunidad política, y entre la misión y las responsabilidades de una y otra, entendiendo su intervención como fruto del deseo de “servir al bien común y de recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia”. En seguida, el Papa, con fórmula precisa saludó y definió al hemiciclo como el lugar en que “se da forma jurídica a la convivencia social”. Es su modo peculiar de contribuir a la convivencia.

El Papa destacó cómo en la historia de España se han ido entretejiendo fe y razón, arte y derecho, tradición y pensamiento, dando lugar a “un modo de vivir la libertad, practicar la justicia y ordenar la vida común”, y subrayó la espléndida aportación que supusieron, p.e., la Escuela de Salamanca, autores como Cervantes o santos como Teresa de Jesús. Vale la pena destacar estas palabras del Pontífice: “España ha sabido mirar al ser humano como algo más que una pieza del orden social, económico o político: lo ha reconocido como criatura abierta a la verdad, dotada de libertad y movida por una sed de eternidad que ninguna realidad temporal logra extinguir, en una palabra, como alguien cuya dignidad precede a toda utilidad y a cuyo servicio esta sujeta la acción legislativa”.

Esta visión de la persona es fundamental a la hora de tomar decisiones y de plantearse hoy temas tan relevantes como “la dignidad del trabajo, la solidaridad, la política social y el bien común”. Cualquier reflexión y toda decisión en estos y otros ámbito debe comenzar, dijo el Papa, “por una afirmación primera: toda sociedad auténticamente justa  se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana”, que “precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento”. Vale la pena subrayarlo: Solo sobre esta sólida convicción y sobre el reconocimiento de la dignidad de toda persona humana desde su concepción hasta su ocaso natural, se puede construir una sociedad justa.

La próxima semana, Dios mediante, veremos las numerosas consecuencias “sociales” que de ahí se derivan. ¡Feliz día del Señor!

 

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